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Confesión N°19: cuando el sistema escolar te dice algo que no te gusta de tu hijo

Es cierto, para las mamás, los hijos son lo más importante, y cuando algo les pasa, es casi el acabo mundo.

Como bien saben, yo no soy ni mamá histérica, ni de esas que se sientan a llorar en la cuneta. Soy práctica, lo que no quita que tenga mi genio y sea llorona, cosa que ha pasado desde que nací, y que reclame y que rezongue y que frunza el ceño y varios etc. más.

Pero cuando a una le tocan a los críos, se arma la “tole tole”, como se dice. Y esto se da mucho en el ámbito preescolar y escolar. Y cuando uno lo vive en carne propia, no es para nada grato.

Y ahí vienen los cuestionamientos tan propios de la culpa materna: ¿qué he hecho mal? ¿En qué he fallado? ¿Será normal ese comportamiento? ¿Qué malo tiene tu hijo?

Me he planteado esto bastantes veces, porque cada vez es más temprano el “reclamo” de los educadores que los hijos son esto o lo otro. Que pega, que muerde, que se mueve, que salta, que grita, que dice palabras feas, que no come, que no hace caso, que es así, que es asá…

¿Cuántos padres han dejado de dormir pensando cómo poder solucionar estos “problemas”? Yo creo, que el problema no son los niños. Son los adultos, los que no entendemos que cada niño tiene un ritmo diferente, que les afectan las cosas de distinta manera y que responden a circunstancias de diversa forma.

Y cuando no responden como la mayoría, es estereotipado como “niño problema” y lo derivan a psicólogo, neurólogo, de un cuánto hay de profesionales para que le diagnostiquen algo a ese pobre niño.

¿Qué le pasa a los padres? Los pobre viven dando explicaciones a los profesores, buscando respuestas, posibles soluciones, defendiendo a los hijos con uñas y dientes.

Es que el sistema está mal enfocado, basta referirse a las postulaciones al colegio con tres años, si no es menos, y el stress que se genera a nivel familiar, como para entender que cada vez le estamos quitando el sentido a las cosas.

Es obvio que para cada mamá su hijo es la perfección hecha persona, que es lo mejor de lo mejor. Yo no comparto tanto esto, puede que esté equivocada, pero hay que ser realistas, los hijos no son perfectos, porque son personas y son aprenden a diario de los errores. Esto no significa que una como mamá no fomente el autoestima, mostrándole a ellos lo bien que se siente cuando hacen algo bien, pero también debemos estar ahí para mostrarles cuando se equivocan, tratando de mostrar de la mejor forma la forma correcta de hacerlo. A algunos les costará menos; a otros, un poco más.

Y todo esto debe ir de la mano del ámbito educativo, porque muchas veces ese ámbito saca a relucir las cosas que se pueden mejorar, pero cuesta tanto que reconozcan los pequeños logros, que generalmente se dan en casa y que no ven.

No debemos olvidar nunca que las conductas en los niños, no son porque sí.

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  1. Maryte
    Junio 21, 2018

    Es impresionante el estrés que producen, el que siempre tengan algo que decir😩 y yo pienso igual que tú no son perfecto porqe son iguales que nosotros y están recien aprendiendo…
    Eres seca me encanta leer todo lo de tu blog y ver tus historia con el pepi que me hace acordar tanto a mi thomas ❤️

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