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Desarrollo emocional en el embarazo

Nuevamente Ros Rodríguez se hace presente en nuestra web con intesantes consejos sobre maternidad y embarazo.

“Ay de nuevo voy atrasada al trabajo!”; “Cuándo empezará mi pre natal por Dios!! Lo necesitoooo”; “Jefe de *#!” siempre llenándome de pega!”; “Ayyy se me pasó la micro otra veeeez”; “Tu padre siempre llegando tarde a casa!”

En este ambiente llamado “placenta” es donde descansa tu bebé por 9 meses y recibe todo lo que necesita para vivir, tanto nutrientes como emociones. Se ha descubierto que la hormona del estrés “cortisol” llega también a este pequeño mundo, afectando el desarrollo cerebral, los niveles de inteligencia, de estrés y de hiperactividad de tu hijo.

Los niveles de ansiedad de la mujer embarazada no solo afectan al bebé en el momento, sino también impactan en su desarrollo posterior. Se ha demostrado tras investigaciones científicas que las mujeres que sufren estrés y ansiedad de manera continua en el embarazo duplican el riesgo de que sus hijos presenten déficit de atención y trastornos de hiperactividad, aumenten su nivel de ansiedad general y el desarrollo de trastornos conductuales. Si el estrés es puntual hay una recuperación posterior de los niveles hormonales en sangre y la respuesta es beneficiosa al ser una estrategia evolutiva que prepara a nuestros hijos a lidiar con el mundo. Pero si cuando la madre y el feto mantienen los niveles de cortisol altos estamos dando el mensaje que el bebé debe hacer frente a un entorno peligroso por lo tanto podrían ser más susceptibles a reaccionar de esta manera luego de nacidos.

El estrés y la ansiedad van a afectar siempre al feto durante el embarazo, pero el impacto dependerá de las semanas de gestación.

En el primer trimestre del embarazo las células cerebrales se mueven hasta encontrar su estructura definitiva, y el cortisol puede afectar este movimiento pudiendo, en casos de estrés muy intensos es un factor de riesgo añadido para desarrollar trastornos como la esquizofrenia. Mientras que en el último trimestre afectan más o generan un factor de riesgo adicional en el desarrollo del síndrome de déficit atencional con hiperactividad.

La relación con la pareja es fundamental también en el período de gestación. Muchos padres son “relegados” durante este tiempo y no toman en cuenta la importancia y el impacto que tienen no solo en su pareja sino también en el bebé que viene el camino. Es hora de incorporarlos en este proceso, con la importancia que merecen, ya que afectan de manera fundamental en los niveles hormonales de la madre gestante.

También el parto es un suceso muy estresante para el bebé. Y esto no lo digo porque es “lo obvio” sino porque hay estudios que midieron el nivel de cortisol en el cordón umbilical del bebé luego del parto, y de este modo fueron registrando niveles hormonales para determinar, según el tipo de parto, el nivel de estrés al que se ve sometido el bebé.

Si dividimos los partos en tres tipos podemos determinar que el parto más estresante para el bebé sería el parto asistido con fórceps o aspiradoras. Se dice que una cesárea programada sería el tipo de parto de menos impacto para el bebé, mientras que el parto vaginal estaría en un nivel intermedio, a pesar de que los que nacen por este tipo de parto respiran mejor y más rápidamente ya que afecta a los pulmones del bebé ayudándolos a respirar de forma natural desde el comienzo.

Este estudio que determina el nivel de estrés según los niveles de parto no es absoluto, ya que dependerá de todos modos de la situación, del nivel de ansiedad y estrés que presenta la madre en ese momento, del entorno, etc. En todos los tipos de parto siempre habrá pros y contras.

Entonces, tras los resultados de estos estudios, ¿cómo podemos ayudar a las madres a vivir un embazado más tranquilo y libre de estrés? Aquí algunos tips básicos a considerar:

  • Trabaja hasta tu pre natal si es que disfrutas de tu trabajo, tienes un buen clima laboral y logras manejarlo. Si te sientes afligida por tu ambiente de trabajo, esto será perjudicial para ti y tu hijo.
  • Si tienes pareja, ¡habla con ella! Cuéntale como afecta su conducta en tus emociones y también en el desarrollo del bebé que viene el camino.
  • Busca a alguien que te ayude durante este período, ya sea con las labores del hogar o con el cuidado de tus hijos si es que tienes otros.
  • Haz ejercicio en la medida que tu médico te autorice. Esto ayudará a disminuir los niveles de cortisol de forma permanente, brindándote sensaciones de bienestar. Busca algún deporte que te guste y que no tenga mucho impacto, inclusive hacerte el hábito de salir a caminar por un lugar bonito a diario para llenarte de energía, ¡te hará una gran diferencia!
  • Si estás autorizada a comer chocolate ¡hazlo! Pero asegúrate que sea cacao de verdad y no sucedáneos, ya que estos últimos sólo te darán un peak de energía para luego darte un bajón. La idea es aprovechar entonces las propiedades del chocolate de verdad, ¡ese que te entrega felicidad!
  • Tomate las cosas con más calma. Practica la respiración consiente al menos una vez al día, y si estás complicada porque el estado de embarazo ha sido difícil para ti, piensa que es sólo un período que pasará muy rápido así que ¡disfrútalo al máximo!
  • Practica el mindfulness la mayor parte del tiempo. No hay nada mejor que vivir el momento y disfrutar el ahora a concho. Deja de pensar en lo que “no fue” y en lo que “podría ser”.
  • Y finalmente, si con todos los tips del mundo no logras sentirte a gusto, o sigues sintiendo ansiedad o estrés de manera frecuente ¡consulta a un especialista en salud mental!

Si queires leer más de lo que Ros nos ha escrito, pincha acá.

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