fuente foto:
http://4.bp.blogspot.com/

Hablando con la pediatra: el temido Virus Sincicial

Nuevamente nuestra amiga colaboradora, mamá y pediatra nos ayuda con otro tema importante: el virus sincicial.***

Este virus es una de las principales causas de enfermedades respiratorias en los pepis menores de 2 años. Produce infecciones a lo largo de todo el sistema respiratorio, desde la nariz hasta las pulmones.

 

Prácticamente todos los niños tendrán una infección por VRS durante su primer o segundo invierno de vida; en algunos sólo será un refriado común, sin embargo en algunos pequeños la infección puede ser más grave llegando a requerir hospitalización inclusive en una UCI. Lamentablemente en algunos casos puede llegar a ser mortal. Esto se ve especialmente en niños prematuros o con algunas enfermedades previas que afectan a los pulmones, niños con enfermedades congénitas del corazón, trastornos de la inmunidad etc.

 

El VRS es muy contagioso y se puede propagar a través de las gotitas expulsadas por una persona infectada al toser o estornudar. Este virus también puede vivir sobre superficies como juguetes, chupetes muebles, así como en las manos y las prendas de vestir, de modo que se contrae con facilidad al tocar partes del cuerpo u objetos contaminados. El VRS se propaga rápidamente en salas cunas, jardines infantiles y colegios. Los pequeños suelen contraer esta infección cuando sus hermanos mayores se exponen al virus en el colegio y luego lo llevan a casa y contagian a sus hermanos menores.

 

Las infecciones por VRS se suelen dar en forma de epidemias que duran desde finales del otoño hasta principios de la primavera. Las enfermedades respiratorias provocadas por el VRS suelen durar aproximadamente una semana, aunque en algunas ocasiones duran varias semanas.

 

Los pediatras hacemos el diagnóstico de una infección por VRS analizando la historia y examen físico del paciente. Muchas veces en los niños sin factores de riesgo no es necesario distinguir entre una infección por VRS y un resfriado común. Pero, cuando se necesita hacer un diagnóstico específico, el VRS se puede detectar en las secreciones nasales, que se pueden recoger utilizando un bastoncillo de algodón o bien succionando con una pera de goma. Esto es conocido como panel viral o aspirado nasofaríngeo.

 

Alrededor de un tercio de los niños con VRS sólo tendrán un “refriado”, un poco de mocos, fiebre baja y se recuperarán en un par de días. Cuando la infección es más severa aparece fiebre más alta, decaimiento, dificultad respiratoria y “silbidos” al respirar. En este caso es necesario consultar al pediatra, quien puede pedir un aspirado nasofaríngeo para confirmar la infección. Además, si hay obstrucción bronquial algunos niños se beneficiarán con el uso de salbutamol en puff. Si pese a este tratamiento, no se observa mejoría o el niño empeora será necesario hospitalizar para usar oxígeno y descartar complicaciones. La inflamación que produce el VRS facilita la sobreinfección con otros gérmenes y a veces es necesario usar antibióticos.

 

Una vez superada la infección, alrededor de un tercio de los niños se recuperarán sin ninguna complicación o secuela. Otro tercio tendrá episodios de obstrucción bronquial durante los primeros años de vida y necesitarán usar inhaladores como salbutamol o corticoides. Existe un tercio aproximadamente que por sus antecedentes personales o familiares ya sea de asma o atopia persistirán con síntomas durante su niñez. En un pequeño porcentaje, si la infección es grave, con necesidad de oxígeno o ventilación mecánica en UCI también es posible que requieran usar oxígeno en la casa durante algún tiempo.

 

Prevenir las infecciones por VRS

 

Como el VRS se propaga fácilmente al tocar a personas o superficies infectadas, el hábito de lavarse las manos con frecuencia es un factor clave para prevenir su transmisión.

  • Laven sus manos siempre.
  • Eviten estar en contacto con personas enfermas.
  • Si los hermanos mayores están refriados, manténgalos lejos de los pepis hasta que desaparezcan los síntomas.
  • Eviten las aglomeraciones, especialmente los paseos a malls y supermercados.

 

¿Cuándo consultar?

 

  • En caso de fiebre alta y apariencia muy enferma
  • Secreciones nasales espesas y que no logran despejar.
  • Empeoramiento de la tos o tos asociada secreciones amarillas o verdes.
  • Rechazo a la alimentación, especialmente al pecho materno.
  • Dificultad para respirar, aleteo de la nariz o quejido.
  • Color azul de labios o dedos.

 

Esta vez me toca contarles sobre una enfermedad que puede ser grave. Lo importante es saber qué hacer, cuando consultar y sobre todo tomar las precauciones que les cuento.

Tags:
0 shares

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *