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Psicología: psicología perinatal

 

Gracias a nuestra amiga Ros Rodríguez por una nueva colaboración

Para ver  más de sus textos, pincha acá

La psicología perinatal

En Chile estamos adelantados en muchas cosas, funcionamos bien y somos un referente para otros países de Latinoamérica. Por ejemplo en ámbitos financieros, estabilidad económica del país, tecnología, construcción, pero en temas educacionales y de salud estamos muchas veces atrasados. Y existen áreas tan importantes que no se trabajan aquí, y que a veces ni siquiera se conocen.

¿Han oído hablar de la Psicología Perinatal? Les apuesto que la mayoría ni siquiera había oído ese nombre “Peri cuánto?” me preguntaban mis amigas, e incluso colegas, a quienes les nombraba esa especialidad.

Bueno, la columna de este mes trata un poquito sobre eso: conocer esta “nueva” rama de la psicología.

No es novedades para el mundo que las mujeres “alrededor de un embarazo” cambiamos mucho. Y ¿Por qué digo “alrededor”? Es porque quiero abarcar con esto el período desde que decidimos que “queremos” ser madres, hasta, quizás hasta siempre. Pasando por el período de pasan algunas mujeres de enterarse de que serán madres, sin haber decidido incluso embarazarse.

Las mujeres no solo cambiamos por temas hormonales, también cambiamos porque toda nuestra dinámica es distinta, nuestra vida es otra, y ya no hay vuelta atrás. Nos hemos transformado y esto es definitivo.

Siempre dije que casarse no es gran cosa cuando me preguntaban “pero ¿Cómo te vas a casar tan chica?” y mi fundamento de que no fuera algo “tan” importante, es porque siempre lo comparé con la maternidad. Si te casas siempre habrá “vuelta atrás”, aunque obviamente nadie quiera eso cuando contrae matrimonio. Pero independiente  de quererlo o no al comienzo, sabes que la opción del divorcio existe. Es como cuando compras una casa, y sabes que está la opción de venderla, o cuando entras a trabajar a tu empleo soñado, pero sabes que si las cosas se ponen feas, tendrás la opción de renunciar y no saber más sobre esa empresa o ese jefe del terror.

Pero cuando vas a ser mamá, por elección o por simple regalo del destino, sabes que no hay marcha atrás. No hay forma de volver a tu vida de antes, y sólo ves, a lo leeeeeeejos, una imagen pequeña de lo que podría volver a ser tu vida como “ser individual” en unos 20 o 30 años más, cuando tus hijos se independicen y formen su propia familia. ¿Conclusión? Tienes 20 o 30 años asegurado de mamá + trabajadora + dueña de casa + amiga + pareja o esposa si lo quisieras así.

Imagino que con solo leerlo podrás comprender por qué la mujer cambia tanto, porque se pone más “enojona”, más irritable, más sensible, mas “cuadrada”, mas todo… finalmente todo se exacerba llegando al clímax generalmente durante el post natal. Y luego va decayendo, pero muuuuuuuuy lentamente. Es algo más o menos así.

Por lo general los 2 peaks de emocionalidad a carne viva se sufren inmediatamente después del parto, y al momento de volver a re integrarte al ámbito laboral. Esto último porque nuevamente te “zamarrean”, te quitan a tu guagua que cuidaste full time por 6  meses, que salió de ti, que te cambió la vida, y te meten a una oficina y a salas de reuniones y presentaciones, obligándote a escindirte:  debes tener la maravillosa habilidad de tener el cuidado de tu bebé bajo control y remotamente (en sala cuna, con niñera o, en los casos de más suerte, con tu mamá o tu suegra) y a la vez tener la capacidad malabarística de concentrarte en los pedidos de tu jefe y en alcanzar las metas que te ha puesto la empresa.

Debido a todos estos disparos emocionales, cambios conductuales, obligación de mantenerte emocionalmente estable (no podemos ponernos a llorar en la oficina, debemos sonreírle a todo el mundo), físicamente increíble (no debemos engordar más de lo debido, debemos volver a nuestra figura, y ojalá mejor, tras el parto), cumplir con los canones básicos de una mujer valiente y de verdad (debemos tener parto natural) y ser una mamá “buena” y sacrificarnos por nuestros hijos (debemos amamantar hasta los 2 años ojalá, debemos, debemos colechar lo más que se pueda y tener en brazos o portear todo el día si es posible) es que una rama de la psicología va a nuestro rescate en forma precisa!! Esa es la psicología perinatal.

Esta área de la psicología se dedica al proceso del embarazo, parto y post parto, así como todo lo que se relaciona con el vínculo con tu hijo. Busca aumentar el bienestar de la mujer y preservar su salud, junto a la de su hijo y la de su familia, desarrollando y estimulando habilidades para cumplir mejor con las nuevas exigencias, y preocupándose trabajar continuamente su autoestima. Además, lógicamente, trata todas las dificultades que surgen en este período desde las dificultades para quedar embarazada, miedo al parto, problemas de lactancia, adaptación a la nueva vida, reinserción laboral, entre otros.

En Chile estamos comenzando recién con esto, pero hay muchas ganas de seguir desarrollando y creciendo en este camino que es, por lejos, el más potente en la vida de una mujer.

 

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