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Terrores nocturnos

Nuevamente Ros nos colabora con un tremendo tema, que a mí me sucedió cuando Pepi era pequeño.

***

“A mi hijo le dan pataletas incluso cuando duerme!”

Hace un tiempo llegó una mamá devastada porque su hijo, que recién había cumplido dos años, estaba en toda la etapa de las pataletas y a ella se le estaba acabando la paciencia. Cuando de pronto su hijo comenzó a despertar por las noches una o dos veces, haciendo un acto muy similar al de la pataleta en el día. Eso terminó de agotar la paciencia de su madre y llegó a la consulta diciéndome “Lo que faltaba, ¡ahora a este niñito le dan las pataletas hasta cuando duerme! ¡Se despierta gritando y no hay caso que se le pase, nos pega, nos empuja, parece que estuviera poseído por un demonio, y la verdad, ya no aguanto una noche más así!”.

Bueno queridas madres, si a alguna de uds se les pasó por la cabeza que su hijo podía estar haciendo pataletas por la noche o que estaba “poseído” por una fuerza sobrenatural, les cuento que lo más probable es que la cosa no sea así, y vuestro hijo esté sufriendo de un trastorno del sueño, que aparece alrededor de los 18 meses y se extienden hasta los 6 u 8 años, llamado “Terrores nocturnos”.

Los terrores nocturnos no son lo mismo que una pesadilla. Todos alguna vez hemos sufrido de una y nos despertamos con mucho miedo (incluso terror) pero logramos comprender que fue un sueño, y al otro día podemos recordarlo. A diferencia de estas, en el terror nocturno el niño parece nunca tener conciencia de lo que está pasando (¡sí! Aunque esté con los ojos abiertos) y al otro día no será capaz de recordar lo que pasó la noche anterior.

Los terrores nocturnos, a diferencia de las pesadillas ocurren en la fase de sueño no REM (fase de movimiento ocular rápido), por lo que aparece un par de horas luego de que el niño ha conciliado el sueño, y no en medio de la madrugada. Y se cree que no es un sueño en sí mismo, sino una reacción súbita de pavor que ocurre en la transición de una fase del sueño a otra, producto de la falta de maduración del SNC (sistema nervioso central).

Además de la explicación de la falta de madurez del SNC del niño, los terrores nocturnos se dan con mucha frecuencia cuando el niño está sometido a un período de estrés como, por ejemplo:

  • Se ha cambiado de jardín/ colegio/ casa/ ciudad
  • Está durmiendo fuera de su hogar o en un nuevo entorno (por ejemplo, recién pasó a dormir a su cama o a su pieza solo)
  • Está enfermo o muy cansado
  • Ha sufrido alguna pérdida temporal o permanente (el papá está de viaje, la abuelita falleció, la tía favorita del jardín renunció, etc).

También se han encontrado evidencias de este trastorno en niños que han comenzado a tomar un nuevo medicamento.

Los síntomas de un niño cuando está atravesando un terror nocturno son bastante potentes. El niño súbitamente comienza a llorar, aunque en realidad es más que eso, son gritos desesperados que hablan de una angustia extrema, la respiración se agita al igual que el ritmo cardíaco, las pupilas se dilatan e incluso puede también sudar. Es usual que golpeen o empujen todo lo que está a su alrededor. Si intentas acercarte o abrazarlo lo más usual es que no te deje, que te golpee e incluso que se vuelva más agresivo y su angustia parezca aumentar.

Estos episodios generalmente durante unos 10 a 20 minutos, y luego el niño comienza a tranquilizarse poco a poco, y en un par de minutos cae rendido a dormir como un angelito. Incluso las madres relatan que no pueden creer la diferencia que se produce en cuestión de minutos, es como pasar del extremo infierno al angelical cielo.

Entonces, qué es lo importante aquí. Primero que todo comprender que es un trastorno que pasará solo. Eso lógicamente no implica que te pongas tapones y te vayas a dormir a tu habitación, sino que te quedes pacientemente al lado de tu hijo, sin acercarte, sin intentar despertarlo, hablándole con tranquilidad y procurando que no vaya a hacerse daño sin querer. A algunas madres les ha funcionado bien ponerles música de fondo, los niños parecen cambiar el foco con ese estímulo y es más fácil que vuelvan a la “normalidad”.

Y lo fundamental en todo este proceso es que hagas una evaluación del contexto en el que está en niño, el período por el que está pasando o los cambios que se puedan estar dando. Con esto podrás ayudarlo a que se sienta más seguro en el día a día y logre afrontar los nuevos escenarios con mayor tranquilidad y entendiendo que tiene el amor y el apoyo de su entorno de forma incondicional, y que sus padres (o referentes) estarán siempre ahí para él.

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  1. Carolina yañez
    Junio 20, 2018

    Hola hace 2 noches mi hija despierta mal llorando no quiere nada ni el pecho (ella tiene 2 años) y la verdad llora y llora lo peor es que despierta siempre a las 2 am y se fuerme de las 6 am en adelante no es algo que le dure un ratito sino horas que puedo hacer estoi mal algun consejo por favor

  2. Junio 20, 2018

    Hola hace 2 noches mi hija despierta mal llorando no quiere nada ni el pecho (ella tiene 2 años) y la verdad llora y llora lo peor es que despierta siempre a las 2 am y se fuerme de las 6 am en adelante no es algo que le dure un ratito sino horas que puedo hacer estoi mal algun consejo por favor soy mama primeriza

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